Manteca de Karite

Manteca de Karité

Con este frío notamos como se seca la piel, en especial las manos, pues son las que más expuestas están al frío. Por eso te recomendamos utilizar cremas que contengan Karité, conocido como “el oro de las mujeres en África”.

Pero, ¿qué es el Karité?

El Karité es un árbol del oeste de África de hasta 15 metros de altura. De este se obtienen unos frutos, nueces, de los cuales, tras un proceso de ebullición y trituración, se logra una grasa vegetal llamada manteca de Karité. De ahí que nombre de Karité signifique árbol de mantequilla.

 “El Karité es un componente muy utilizado en la industria de la cosmética, por sus propiedades suavizantes, regeneradoras, profundamente hidratantes y capaz de devolver la elasticidad a las pieles secas y agrietadas, entre otros” cuenta Patricia Iconomov que importa manteca de Karité desde África.

Propiedades y usos de la manteca de Karité

El uso de la manteca de Karité actúa contra la sequedad de la piel y como protector solar, protegiendo así de las agresiones externas como son el frío, el viento, el sol o los cambios térmicos. Al ser un anti-irritante por excelencia, se puede utilizar para hidratar los labios, los codos, rodillas y por supuesto, las manos secas y agrietadas.

Es especialmente recomendable durante el embarazo y procesos de dietas ya que, es en estas etapas cuando más rápidamente se estira la piel y debido a su gran poder hidratante, proporciona de elasticidad a esta previniendo así la aparición y formación de estrías.

Al ser rica en ácidos grasos Omega 3 y 6, y contener ácido palmítico y oleico; vitaminas A, C y E; y lupiol previene los efectos del envejecimiento porque frena las enzimas que degradan la piel.

Datos a tener en cuenta

1.       Es importante saber cómo identificarlo; si en los ingredientes se califica como “Butyrospermum Parkii Butter” quiere decir que es auténtico Karité, pues es su nombre botánico.

2.       No lleva aditivos químicos ni orgánicos.

 

3.       No es recomendable para personas que tengan alergia a las nueces.

       

T       Texto: Paula Martínez